Hoy he tenido una de las conversaciones más difíciles. No por la complejidad del contenido, sino por el sentido de sus palabras. Aunque yo haya sido la que ha puesto dia y hora para entablar la conversación, era un momento que inconscientemente evitaba. Evitaba darle nombre a lo que nos pasa, evadir la realidad, pasar página, pero hemos tenido que detenernos para ponerle freno. Creo que uno de mis primeros recuerdos vivenciales y de razonamiento que tengo, es cuando pensé porqué mis padres no tenían amigos. Yo contínuamente los hacía (cuando entonces bastaba preguntar "como te llamas" para tener un o una amiga) pero en cambio no veía lo mismo con ellos. Siempre el uno para el otro, y los dos para mí. Recuerdo preguntarles, y recuerdo como me contestaron; con un silencio largo, miradas, y con una media sonrisa dibujada que me decían: con los años, los amigos se van perdiendo. No me gustó esta respuesta, y no la acepté. Pasaron los años. El constante rechazo por mi aspecto...