Hoy he tenido una de las conversaciones más difíciles. No por la complejidad del contenido, sino por el sentido de sus palabras. Aunque yo haya sido la que ha puesto dia y hora para entablar la conversación, era un momento que inconscientemente evitaba. Evitaba darle nombre a lo que nos pasa, evadir la realidad, pasar página, pero hemos tenido que detenernos para ponerle freno.
Creo que uno de mis primeros recuerdos vivenciales y de razonamiento que tengo, es cuando pensé porqué mis padres no tenían amigos. Yo contínuamente los hacía (cuando entonces bastaba preguntar "como te llamas" para tener un o una amiga) pero en cambio no veía lo mismo con ellos. Siempre el uno para el otro, y los dos para mí.
Recuerdo preguntarles, y recuerdo como me contestaron; con un silencio largo, miradas, y con una media sonrisa dibujada que me decían: con los años, los amigos se van perdiendo.
No me gustó esta respuesta, y no la acepté. Pasaron los años. El constante rechazo por mi aspecto físico y las burlas de otros niños cuando iba creciendo hicieron que me refugiara en mi misma y mi imaginación, que compartía de vez en cuando con otro niño o niña que se convertía rápidamente en mi amigo.
Llegó la adolescencia, la juventud, y recuerdo que tanto mis padres como profesionales me decían que tenia mucha dependencia hacia los demás. Lo que no supieron ver es que me enganchó el afecto y la aceptación que tanto me faltó de pequeña. Y sin pensarlo, también tenía miedo a acabar sin amigos, como mis padres.
Y los años siguieron pasando, y con ello, amistades que se fueron y otras que llegaron. Pasé de tener miles de amigos espontáneos a tener menos, pero de muy especiales.
Ahora con los 30 años, considero que tengo pocos amigos. Muchos son los mismos que los de hace 10 años. Éstos son gente que forman parte de mí y les daría cualquier cosa para que sean felices. Yo no se si aun tengo dependencia, si tengo un amor platónico para cada uno de ellos, si... si tengo miedo a acabar como mis padres que con mi edad, una niña les pregunto porqué no tenian amigos...
Y si me comparo, sí que veo diferencias. Veo que la gente no llora por ver como una amistad se pierde, pero tampoco veo lazos tan fuertes. Veo superficialidad, espontánedad... que también me hace plantear hasta que punto es un interés personal y no un bien compartido...
Tengo un defecto; tengo mucho amor, doy mucho y me quedo poco. Por eso tengo miedo a la soledad. Hace un tiempo que practico el estar conmigo misma, pasarlo bien, darme resultados, y me gusto. Me gusto cuando estoy a gusto conmigo misma. Cuando no tengo ganas de salir porque "hoy tengo planes conmigo misma", pero, sé que aún mi motor son esas personas que quiero formar parte de ellas. Mis amigos.
Hoy he hablado con un amigo, un gran amigo, como mi hermano, como está nuestra amistad. Yo he llorado, porqué no quería enfrentarme a la realidad, porque no quiero que se acabe. Porque.. le quiero. Quiero estar cerca de los míos, de ellos. Quiero que formen parte de mí y que ellos me necesiten.
Pero también analizo porqué quiero esto y pienso que una amistad no tiene que albergar tanta responsabilidad, ni intimidad. Yo busco otra cosa. Busco con quien compartir mi vida, mi complemento, mi mitad de la sonrisa, mi querer, mis pensamientos, mis latidos.... pero aquí sigo, sola. Y perdona si te he confundido, pero eres lo más parecido a mí que conozco, y lo que te diferencia de mí es lo que hace que te admire.
También creo que esta es una de las razones de porqué quiero ser madre. Supongo que creo, pienso, que quién sino que un hijo puedo darle amor infinito sin tener que justificar. Será alguien que me necesite, que lo aprecie, que gracias a mí será alguien, que me complementará, con el que aprenderé, compartiré y así, todos los valores del amor que yo identifico.
Las relaciones no son fáciles. Yo las complico. Aunque me esfuerce, no soy suficiente.
Siento que hoy mismo tiene que parar una parte de mí que no quiere parar. No quiero aceptarlo. No quiero dejar de querer... aunque lo entienda, no quiero.
Quiero volver a ser una niña, cuando un "como te llamas" era lo suficiente para vivir una gran aventura.
Hasta pronto J.
Creo que uno de mis primeros recuerdos vivenciales y de razonamiento que tengo, es cuando pensé porqué mis padres no tenían amigos. Yo contínuamente los hacía (cuando entonces bastaba preguntar "como te llamas" para tener un o una amiga) pero en cambio no veía lo mismo con ellos. Siempre el uno para el otro, y los dos para mí.
Recuerdo preguntarles, y recuerdo como me contestaron; con un silencio largo, miradas, y con una media sonrisa dibujada que me decían: con los años, los amigos se van perdiendo.
No me gustó esta respuesta, y no la acepté. Pasaron los años. El constante rechazo por mi aspecto físico y las burlas de otros niños cuando iba creciendo hicieron que me refugiara en mi misma y mi imaginación, que compartía de vez en cuando con otro niño o niña que se convertía rápidamente en mi amigo.
Llegó la adolescencia, la juventud, y recuerdo que tanto mis padres como profesionales me decían que tenia mucha dependencia hacia los demás. Lo que no supieron ver es que me enganchó el afecto y la aceptación que tanto me faltó de pequeña. Y sin pensarlo, también tenía miedo a acabar sin amigos, como mis padres.
Y los años siguieron pasando, y con ello, amistades que se fueron y otras que llegaron. Pasé de tener miles de amigos espontáneos a tener menos, pero de muy especiales.
Ahora con los 30 años, considero que tengo pocos amigos. Muchos son los mismos que los de hace 10 años. Éstos son gente que forman parte de mí y les daría cualquier cosa para que sean felices. Yo no se si aun tengo dependencia, si tengo un amor platónico para cada uno de ellos, si... si tengo miedo a acabar como mis padres que con mi edad, una niña les pregunto porqué no tenian amigos...
Y si me comparo, sí que veo diferencias. Veo que la gente no llora por ver como una amistad se pierde, pero tampoco veo lazos tan fuertes. Veo superficialidad, espontánedad... que también me hace plantear hasta que punto es un interés personal y no un bien compartido...
Tengo un defecto; tengo mucho amor, doy mucho y me quedo poco. Por eso tengo miedo a la soledad. Hace un tiempo que practico el estar conmigo misma, pasarlo bien, darme resultados, y me gusto. Me gusto cuando estoy a gusto conmigo misma. Cuando no tengo ganas de salir porque "hoy tengo planes conmigo misma", pero, sé que aún mi motor son esas personas que quiero formar parte de ellas. Mis amigos.
Hoy he hablado con un amigo, un gran amigo, como mi hermano, como está nuestra amistad. Yo he llorado, porqué no quería enfrentarme a la realidad, porque no quiero que se acabe. Porque.. le quiero. Quiero estar cerca de los míos, de ellos. Quiero que formen parte de mí y que ellos me necesiten.
Pero también analizo porqué quiero esto y pienso que una amistad no tiene que albergar tanta responsabilidad, ni intimidad. Yo busco otra cosa. Busco con quien compartir mi vida, mi complemento, mi mitad de la sonrisa, mi querer, mis pensamientos, mis latidos.... pero aquí sigo, sola. Y perdona si te he confundido, pero eres lo más parecido a mí que conozco, y lo que te diferencia de mí es lo que hace que te admire.
También creo que esta es una de las razones de porqué quiero ser madre. Supongo que creo, pienso, que quién sino que un hijo puedo darle amor infinito sin tener que justificar. Será alguien que me necesite, que lo aprecie, que gracias a mí será alguien, que me complementará, con el que aprenderé, compartiré y así, todos los valores del amor que yo identifico.
Las relaciones no son fáciles. Yo las complico. Aunque me esfuerce, no soy suficiente.
Siento que hoy mismo tiene que parar una parte de mí que no quiere parar. No quiero aceptarlo. No quiero dejar de querer... aunque lo entienda, no quiero.
Quiero volver a ser una niña, cuando un "como te llamas" era lo suficiente para vivir una gran aventura.
Hasta pronto J.
Comentarios
Publicar un comentario